Archivo de la categoría: TRATAMIENTO DEL AGUA

CLORACION SALINA: TODA LA VERDAD

CLORADOR SALINO

CLORACION SALINA: TODA LA VERDAD

Ventajas e inconvenientes de la cloración salina? Es una pregunta cada dia más habitual. En los últimos años ha augmentado considerablemente la utilización de cloradores salinos en la desinfección de piscinas debido a las grandes ventajas que presenta este tipo de cloración frente a los sistemas tradicionales. Sin embargo, antes de decidirse a instalar este método de cloración en su piscina, es necesario conocer bien sus características porque no es correcta la idea que nos venden de que “sólo le echas sal a la piscina y te olvidas”.

¿Cómo funciona la cloración salina?

El principio de funcionamiento consiste en añadir sal (NaCl) a la piscina para conseguir una concentración de entre 4 y 6 ppm (el agua de mar tiene una concentración en torno a 38 ppm). Una vez tenemos la sal disuelta en el agua, ésta se pasa por el circuito de depuración, donde se ha instalado el clorador salino en serie. Al pasar el agua salada por los electrodos, este genera una corriente eléctrica, que producer la electrolísis del agua salada. En este proceso se obtiene sodio (Na) y cloro (Cl2) en forma de gas.

Si el pH está dentro del rango 7.1-7.3, este cloro en forma de gas se recombinará con el agua para formar ácido hipocloroso, exactamente el mismo producto que se obtiene añadiendo cloro líquido, consiguiendo así la desinfección del agua de la piscina.

Este método entonces consiste en la producción de cloro “in situ”, con la ventaja añadida de no añadir en la piscina productos como el ácido cianúrico (estabilizador) que se acumulan en el agua, ofreciendo efectos contraproducentes.

El mantenimiento en una piscina de agua salada.

Contrariamente a la idea generalizada de que las piscinas que tienen instalado este sistema no necesitan apenas mantenimiento, sí que hay que seguir realizando una serie de tareas similares a las piscinas con cloración tradicional. Ademas hay que realizar tareas específicas de este tipo de cloración. Vamos a intentar dar un repaso a los trabajos que se deben realizar en el mantenimiento de una piscina con clorador salino.

  • En primer lugar, es necesario seguir realizando la medición de los parámetros relacionados con el equilibrio del agua (pH, dureza y alcalinidad) añadiendo los productos necesarios para su ajuste.
  • Es necesario medir el cloro libre y cloro combinado para garantizar que los niveles de cloro están dentro del rango deseado.
  • Hay seguir realizando supercloraciones periódicas, ya que el clorador salino no permite una producción masiva de cloro que produzca el efecto de choque que se desea en una supercloración.
  • Hay que tener en cuenta que la degradación del cloro por efecto de los rayos UV se va a seguir produciendo, igual que en una piscina de cloración tradicional. En una piscina muy soleada, tendremos dos opciones para mantener los niveles de cloro en los márgenes aceptables:
  1. Aumentar el tiempo de funcionamiento del clorador salino, es decir, producir más cloro para contrarrestar la destrucción de cloro por los rayos UV, con el consiguiente aumento del gasto de electricidad y desgaste de la célula electrolítica.
  2. Proteger al cloro de esta degradación mediante la adición de estabilizante del cloro (ácido cianúrico). Si ponemos de 20 a 30 pmm de estabilizante en el agua de la piscina hay suficiente.

Además de estas tareas de mantenimiento comunes a las piscinas de cloración tradicional, se realizarán otros trabajos específicos de la cloración salina que son los siguientes:

  • Control y ajuste periódico de la concentración de sal, que debe mantenerse entre 4 y 6 ppm (dependiendo de las recomendaciones del fabricante). La pérdida de sal en la piscina se produce solamente cuando se tira agua al desagüe, por ejemplo durante el lavado del filtro (no por las pérdidas de agua por evaporación).
  • Vigilancia y limpieza periódica de la célula electrolítica de depósitos cálcáreos. Las incrustaciones de cal en las placas electrolíticas reducen drásticamente la vida de los electrodos.
  • Especial cuidado en el control y ajuste del pH. En el caso de la cloración salina, el control del pH es mucho más crítico. Si es demasiado alto se producirán más deposiciones calcáreas en los electrodos de la célula electrolítica y ademas se reducirá la cantidad de ácido hipocloroso formado, reduciendo así la capacidad desinfectante del agua. Por esto se recomienda siempre la instalación de un controlador automático de pH.
CLORACION SALINA

clorador salino BSV BSPOOL

Factores a tener en cuenta antes de instalar un clorador salino.

  • Según todo lo comentado hasta ahora, podemos ver que el clorador salino es una buena opción para la piscina, pero que habrá que estudiar con detenimiento antes de decidirse por ella. Las conclusiones que sacamos según nuestra experiencia son las siguientes:
  • La cloración salina y la cloración mediante cloro líquido son equivalentes en cuanto a la química del agua. En este sentido, creemos que estos sistemas de cloración son mejores que los cloros estabilizados (estos nos obligan a realizar renovaciones periódicas del agua si queremos mantener los niveles de estabilizante dentro de valores razonables).
  • La ventaja principal de la cloración salina frente al cloro líquido es la eliminación de la compra, transporte y almacenaje del hipoclorito.
  • Económicamente habrá que tener en cuenta varios aspectos para averiguar si va a ser rentable o no la inversión. Habría que comparar los costes de la cloración salina con los costes del tratamiento convencional:
    • Coste de la instalación del clorador salino junto con un controlador automático del pH si se estima conveniente.
    • Coste de limpiezas, calibraciones controladores ph y cambios periódicos de célula electrolítica.
    • Consumo eléctrico del clorador a partir de la estimación de las horas de funcionamiento previstas.
    • Coste de la sal.
    • Coste de los correctores de pH y alcalinidad.
    • Si la piscina es muy soleada, habría que añadir el coste del estabilizador de cloro (ácido cianúrico) para contrarrestar el efecto de los rayos UV.

 

 

 


CLORO ESTABILIZADO: VENTAJAS E INCONVENIENTES

CLORO ESTABILIZADO: VENTAJAS E INCONVENIENTES

CLORO ESTABILIZADO

CLORO ESTABILIZADO

En este artículo hablaremos del cloro estabilizado (tabletas, polvo, granulado lento, granulado rápido). Estos tipos de cloro, aún en la actualidad, son utilizados por un porcentaje muy elevado de propietarios de piscinas, y lo son porque son productos fáciles de utilizar y con un precio reducido.

El dicloro (cloro granulado rápido) o tricloro (cloro lento :polvo, granulado, tabletas)  incorpora un producto estabilizador denominado ácido cianúrico, que una vez disuelto en el agua, protege al cloro activo contra la degradación solar por radiación UV y por tanto dura más. Además, en caso del tricloro, la disolución lenta de las pastillas actúa como un dosificador y hace muy cómodo el mantenimiento manual (reponerlas una vez a la semana en verano). La mayor permanencia del cloro, consecuencia de su menor degradación solar, es mayor según aumenta la concentración de cianúrico. Esta mejoría tiene un límite por encima del cual ya no se mejora, por mucho más cianúrico que se añada. Este límite se alcanza con 30 ppm de cianúrico, pero mucho antes, a 10 ppm, ya se ha conseguido el 80% de los efectos. Dado que el cianúrico presenta también desventajas también crecientes con su concentración,  conviene trabajar con una concentración máxima de cianúrico de 30 ppm, y mucho mejor, de 10 ppm.

El inconveniente que presenta el estabilizante es que disminuye el potencial desinfectante del cloro. A igualdad de cloro activo y pH (por ejemplo 1,5 ppm y 7,4 respectivamente), el potencial desinfectante del cloro disminuye el 35 % con solo 5 ppm de cianúrico, el 65% con 10 ppm, y un formidable 80% con 20 ppm. Es fácil de entender, el nivel de ácido cianúrico actúa como un protector solar en nuestra piel, mientras mayor grado, mayor protección, pero menor eficacia bronceadora, hay que tomar más sol para alcanzar el mismo efecto. Ahora bien, si llegamos a un grado de protección exagerado, no nos pondremos moreno en todo en verano. Igual pasa con el ácido cianúrico, si la concentración en el agua es muy grande, llegará a cortar la libre actuación del cloro, de tal manera que este se encontrará “prisionero” y con muy bajo potencial desinfectante.

Vistos los datos anteriores, podemos pensar: funcionemos con un máximo de 10 ppm de cianúrico, con el cual conseguimos un 80% de la máxima mejora de permanencia, y solo perdemos un 65% de potencial desinfectante, y para compensar la pérdida de poder desinfectante aumentemos la concentración de cloro libre de 1,5 a 3 ppm. Pero ¿con que producto clorado de los anteriormente mencionados? ¿Con tricloro o dicloro quizás?

Pues no, ninguno, no es posible gracias a otro de los graves inconvenientes del cianúrico: el cianúrico, al contrario que el cloro, no se consume ni en su tarea como estabilizador, ni por degradación solar ni por ningún agente químico asequible: una vez en nuestra piscina, ahí se queda y acumula, la única forma de eliminarlo es purgando y rellenado con agua sin estabilizante la piscina: media piscina si quieres bajar su concentración a la mitad, dos tercios si se quiere reducir a un tercio, vaciado y rellenado posterior total si quieres eliminarlo casi totalmente.

Utilizando dicloro o tricloro, por ejemplo, la concentración de 10 ppm de cianúrico se consigue extremadamente rápido, por cada kilo de tricloro incorporamos 550 gr de ácido cianúrico al agua (450 gr en caso de dicloro). Quiere decir que con solo 1 Kg. de tricloro en una piscina media de 60 m3 ya tienes (1000 gr/60 m3) * 0,55= 9,17 gr/m3, o lo que es lo mismo, 9,17 ppm de cianúrico. Es decir, con solo 10/9,17=1,1 Kg. de tricloro obtienes el valor recomendado máximo, y esta es la dosis de choque recomendada a inicios de temporada con agua limpia.

Al seguir utilizando tricloro, una vez gastado un envase de 5 kg, en la piscina habrá (9,17*5) 45,85 ppm de cianúrico (algo menos debido a la renovación del agua por los lavados del filtro). Se llegará a 70 ppm cuando se haya utilizado 70/9,17=7,63 Kg. de tricloro. Hablamos de 70 ppm porque a ese valor y superiores de cianúrico, el cloro activo efectivo es prácticamente nulo y consecuentemente la desinfección ineficaz.

Puede parecer un valor muy alto, pero si calculamos el consumo que tenemos de tricloro cada temporada, veremos que con esa cantidad sobrepasas fácilmente las 100 ppm de cianúrico. Eso si partimos de agua limpia de estabilizante, pero si la anterior temporada hemos utilizado también tricloro y no hemos cambiado el agua, es muy posible que empiecemos con 80 ppm y terminemos en más de 150 o 200 ppm. Y con esa cantidad, el agua es sanitariamente irrecuperable, hay que cambiarla totalmente. No solamente porque el cloro sea ineficaz, sino que también es peligrosa para la salud: bacteriológicamente y presumiblemente (creo que no hay estudios concluyentes) cancerígena.

Bacteriológicamente, el riesgo aumenta también proporcionalmente. El tiempo requerido para matar y oxidar las bacterias es creciente con la concentración de cianúrico. Pues bien, incluso a no muy altas concentraciones de cianúrico, el cloro necesita hasta 100 veces el tiempo en que las eliminaría sin cianúrico: concretamente, cualquier concentración de cloro por muy reducida que sea (por ejemplo, 0.1 ppm) elimina este patógeno entre 5 y 20 s. Con 70 ppm de cianurico y 1 ppm de cloro necesitaría 20 minutos, y con 0.1 ppm de cloro nada menos que ¡70 minutos!.

Las conclusiones que en diversas instancias científicas y e institucionales es muy variopinta: desde el que no recomienda el uso cianúrico en absoluto, hasta el que pone límites de emergencia hasta 100 ppm. Lo más habitual es la conclusión a la que arriba llegamos: 10 ppm es un valor de compromiso aceptable. Es decir, utilizarlo para la dosis de choque de inicio y olvidarse de él para el resto. Bastará añadir mensualmente una pequeñas dosis de tricloro adicionales (por ejemplo 200 gr. de tricloro equivalente a 2 ppm de isocianúrico en una piscina de 60 m3) para compensar el perdido por los lavados del filtro. Si se hace un vaciado parcial importante, reponer cianúrico proporcionalmente.

Las opciones que tenemos para la desinfección del agua sin que este se cargue de estabilizante son varias: Hipoclorito sódico (cloro líquido), hipoclorito cálcico (sólido o granulado), bromo, oxigeno, ozono, UV, hidrolisis, cloración salina, etc. Es por ello que es necesario realizar un estudio para cada caso particular.